Solamente necesitábamos hacernos una breve pregunta: “¿Creo
ahora, o estoy dispuesto a creer siquiera, que hay un Poder superior
a mí mismo?” Tan pronto como una persona pueda decir que cree o
que está dispuesta a creer, podemos asegurarte enfáticamente que ya
va por buen camino.
A mí siempre me fascinó el estudio de los
principios científicos. Dios y la espiritualidad eran ejercicios
académicos sin ningún significado. Era un hombre de ciencia
moderno, el conocimiento era mi Poder Superior. Dado el correcto
conjunto de ecuaciones, la vida era solamente otro problema que
resolver. Sin embargo, mi ser interior se estaba muriendo por la
solución propuesta por mi ser exterior a los problemas de la vida y
la solución siempre fue el alcohol.
A pesar de mi
inteligencia, el alcohol se convirtió en mi Poder Superior. Por el
amor incondicional que emanaba de la gente y reuniones de A.A. me fue
posible descartar al alcohol como mi Poder Superior. El vacío
inmenso se llenó. Ya no me sentía solo y apartado de la vida. Había
encontrado el amor de Dios. Hay solamente una ecuación que realmente
me importa ahora: Dios está en A.A.
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