J. Jesús Juárez Martín
Con el
semáforo Verde en Jalisco en relación a la Pandemia Cobid19, a escasas tres
meses del reparto de “décimas” para las fiestas a San José; parece que volvemos
a la nueva normalidad, aunque hay repunte en Ciudad de México; confiamos en los
cuidados sanitarios, vacunación y apoyo ciudadanos de guardar lineamientos de
las autoridades. El pasado octubre, se alteró la tradición, las costumbres y la
Fiesta Josefina en Ciudad Guzmán, porque se confinó la celebración josefina en
Catedral, al 25% de la capacidad y la suspensión de la Feria y limitada
asistencia de fieles en los eventos religiosos, sólo en los años de la
Cristiada, se habían suspendido.
Las
celebraciones universales Josefinas de la Iglesia Católica motivan a los fieles
de la Diócesis de Ciudad Guzmán y también lo sucedido en Zapotlán el Grande, en
alguna forma invitan a la devoción universal del Santo Patrono san José.
Cuenta
la tradición, la historia zapotlense que era el año de 1747 y en la Cofradía
del Rosario, cercana a esta localidad una persona dejó encargados dos cajones
grandes y el animal en que los transportaba; el enigmático
hombre, no regresó, parecía abandonado en Cofradía el encargo en la
posada.
Transcurrieron
algunos días, el desconocido viajero no volvió, el encargado y vecinos de
Cofradía del Rosario, por curiosidad que les causaba la abandonada carga,
resolvieron destapar los cajones. Grande fue su sorpresa al levantar las tapas,
encontrar dentro y bien empacadas las hermosas esculturas; en una caja la de
Sr. San José, en la otra la de la Virgen María. Luego se informó al Párroco de
Zapotlán lo del hallazgo, Fray Juan Antonio Caro, quien acudió a verlas, quedó admirado,
después de larga espera y en vista de que nadie pasaba a recoger lo encargado,
las imágenes fueran traídas a esta ciudad. Así fue como el Sr. Cura y el pueblo
llevaron en hombros a Sr. San José y a la Virgen María, numerosa procesión los acompañaron
al Templo Parroquial, los colocaron en sus altares y los proclamaron Patronos y
Protectores de Zapotlán contra las amenazas del volcán y las adversidades de
carácter natural. El Canónigo Dr. D. Ramón López, honorable zapotlense, en la
relación escrita por él al respecto dice: "... eso fue el año de 1747
fecha del primer juramento".
Los
documentos dicen y la tradición lo confirma que Sr. San José y la Virgen María
que lo acompañaba llegaron a Zapotlán de manera misteriosa, el año de 1747.
Dos
años después el 22 de octubre de 1749, sucedió un severo temblor, entonces ante
las autoridades virreinales, religiosas, habitantes y sus jefes indígenas protocolizaron el juramento, la promesa por
los fieles de celebrarle cada año la fiesta a San José y ellos confiaban en San
José y le pedían su protección.
Transcurrieron
los años, llego el nuevo siglo y en 1806 que aconteció el gran terremoto del
día 25 de marzo, mencionado como el de la Encarnación, con un elevado saldo de
muertos que asistían a los ejercicios espirituales en la parroquia, las bóvedas
cayeron por el sismo sepultándolos. Se vuelve a renovar el juramento, con las
promesas, y peticiones en Zapotlán y la población vivía su vocación campesina y
en 1870, el 8 de diciembre es elegido y declarado solemnemente Sr. San José
Patrono de la Iglesia Católica por el Vicario de Jesucristo S. S. Pío IX, mediante
el decreto Quemadmodum Deus, acontecimiento gozoso, porque su cercanía a la
Providencia de Dios es garantía de Santidad y plenitud.
El
primero de mayo de 1955, el Papa Pío XII celebra la festividad de San José
Obrero: José de Nazaret, carpintero y esposo de la Virgen María, Patrono de los
Trabajadores y se celebra cada 1° de mayo.
El día
22 de octubre de 1956, en Ciudad Guzmán, cabecera municipal de Zapotlán el
Grande, con autorización del citado Papa Pío XII se coronó gozosamente a la
Sagrada Familia: su Esposa María, el
Niño Jesús y San José.
El
Papa Francisco, el 8 de diciembre de 2020, celebró el aniversario 150° de la
proclamación de San José como Patrono de la Iglesia Universal y recomienda la
penitencia en este Año de Indulgencia que termina el Sesquicentenario y recordó
esta proclamación con la Carta
Apostólica “Patris Corde” (Con Corazón de Padre), del Papa Francisco, que nos muestra,
las virtudes, obediencia a la voluntad de Dios, protección y enseñanza de la
convivencia humana, del Padre del Niño Jesús.
Finalmente, hacemos votos porque la Pandemia sea controlada y celebremos las Fiestas Josefinas en Zapotlán en octubre de este año 2020.
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